El respeto es la base de cualquier relación.

O por lo menos tendría que serlo, de cualquier relación sana. Ya sea con nosotras mismas o con los demás.

Y el respeto viene acompañado SIEMPRE del amor, del amor por uno mismo, el amor por nuestras hijas o el amor por nuestras parejas. Sin críticas ni juicios, desde la comprensión y la empatía.

No existe relación sana sin respeto, sin amor y sin comprensión.