¿En que se diferencia una consecuencia de un castigo?, ¿tienen algo en común?, ¿hay varios tipos de consecuencias?. ¡Vamos a resolver estas dudas!

 

Las consecuencias tienen por objetivo cambiar una conducta de forma consciente para que así no se vuelva a repetir. Siempre son educativas. Las vamos a dividir en dos: consecuencias naturales y consecuencias lógicas.

Las consecuencias naturales: son las que podemos definir por «causa y efecto».  Pongo un ejemplo: si piso un charco descalzo me mojaré los pies. En casa lo veremos en: se me cae la bebida con cacao (causa) y limpio el suelo (efecto).

Las consecuencias lógicas: son aquellas que requieren la intervención de las madres, los padres, los profesores,…un adulto. ¿Cómo deben ser estas consecuencias?:

  • Tienen que ser lógicas. Tienen que relacionarse directamente con la conducta que acaba de ocurrir.
  • Tienen que ser inmediatas.
  • Tienen que ajustarse a la conducta, no puede ser desproporcionada.
  • Tiene que ser clara. 
  • Tiene que venir acompañada de frases y palabras hechas con amor y respeto.
  • Intentaremos anticipar cuando sea posible.
  • Avisaremos siempre de cuál es la consecuencia lógica y se la explicaremos.

Un ejemplo: Si el niño o la niña con el que tengo una sesión pedagógica me grita, le avisaré de que si vuelve a gritarme tendré que alejarme/irme/sentarme/apartarme hasta que se calme y pueda hablarme correctamente ya que de esa forma no lo puedo entender.

 

¿Y, qué es un castigo?

Un castigo es cuando intentamos cambiar una conducta con otra que no tiene nada que ver. Se busca penalizar o reñir y no corregir. Por ejemplo: no quieres comer la comida, tampoco podrás salir hoy con tus amigas. Los castigos son imposiciones.

 

 

Se puede observar que a través de las consecuencias, se hace una relación entre la conducta que queremos corregir o cambiar y la consecuencia. Sin embargo, en el castigo no se produce esa relación por lo que normalmente los niños y niñas no son capaces de hacer esa asociación y tenderán a repetir la conducta.

Si establecemos unos limites claros en nuestra familia de forma respetuosa, será fácil establecer consecuencias. En muchas ocasiones cuando los peques están muy acostumbrados a vivir de manera respetuosa, son ellos mismos los que deciden esa consecuencia, ya que son conscientes de que la situación que acaba de ocurrir no ha sido agradable.

 

¿Vosotras y vosotros que pensáis? ¿Consecuencia o castigo?  

¡Yo soy de consecuencias!<

¡Os leo!

 

María