Cuando trabajamos con niñas y niños o tenemos hijos o hijas no solo tenemos que cuidar la forma en la que les decimos las cosas, también qué decimos a nuestros niños y a nuestros amigos o amigas delante de ellos.

En muchas ocasiones escucho frases que me hacen pensar que no somos conscientes del mensaje oculto que hay detrás, que debemos cambiar el modo y la forma de expresar nuestro mensaje.

Educar en el feminismo a nuestros hijos es esencial, recordemos que eso significa la igualdad entre hombres y mujeres. No se trata de que los unos sean mejores que los otros, se trata de ser iguales, de tener los mismos derechos.


Os pongo ejemplos de estas frases:

  • «Eres un gallina»
  • «Lloras como una niña»
  • «Tus padres te tienen que poner pendientes, las niñas llevan pendientes»
  • «Pintarse las uñas es de chicas»
  • «Pintarse los labios es de chicas»
  • «El rosa es de niñas»
  • «Los coches y camiones son solo para niños»
  • «El azul es de niños»
  • «Pareces una chica con el pelo tan largo»
  • «Pareces un chico con el pelo tan corto»
  • «El fútbol es de chicos»
  • «El skate es solo para niños»
  • «Marimacho»
  • «Mariquita»
  • «Las muñecas son de niñas»
  • «No llores, con la guapa que estás sin llorar»
  • «A las niñas no se les pega»
  • «Eres el chico y tienes que cuidar a tus hermanas mayores»
  • «Para presumir hay que sufrir»
  • «Quién bien te quiere te hará llorar»
  • «Ya eres una niña adolescente, ¿tienes novio?»

No os penséis que estas frases ya no se dicen, las escucho casi a diario y resuenan en mi cabeza, tengo que respirar profundo para no meterme donde no me llaman.

Los niños y las niñas tienen que ser libres de elegir si quieren pintarse las uñas, jugar a muñecas, llevar pendientes o patinar en skate. Es esencial aceptar que todos somos diferentes y eso es lo bonito de la vida.