¿Alguna vez os ha ocurrido que habéis pasado un día complicado con vuestras niñas y niños y observáis que vuestra palabra más repetida ha sido «NO»?

Emplear «NO» de vez en cuando no es algo negativo, el problema es que cuando abusamos del «NO» que pierde todo el valor, pierde su significado. En ocasiones, si lo empleamos de forma reiterada el niño se lo llega a tomar como un juego y esto hace que aumente nuestra frustración.

¿Cómo podemos hacerlo?¿Qué podemos decirle?:

–> Preguntar para crear una reflexión, que pueda pensar qué está haciendo.

  • ¿Tú crees que lo que estás haciendo es correcto?
  • ¿Qué estás haciendo?¿Sabes qué es ese objeto?

–> Dar alternativas.

  • ¿Te apetece saltar en el sofá? ¿te gustaría montar una cama en el suelo con cojines?
  • Veo que no tienes sueño. ¿Te apetece que te cuente un cuento y cantamos una canción?

–> Explicar las consecuencias lógicas de lo que está haciendo.

  • Si tú tiras el vaso de cristal al suelo se romperá y juntos y con cuidado tendremos que recoger todo del suelo. Además, no podrás ir descalzo en un par de días ya que podrías cortarte.

–> Cambiar nuestra manera de expresar.

  • Presta atención, vas muy rápido y el suelo es de piedra.
  • Presta atención, esas tijeras son las de la cocina.
  • En esta casa nos queremos y nos cuidamos, podemos hacerlo con delicadeza.
  • ¿Te importaría bajar la voz, por favor?

–> Buscar que se interese por las emociones y sentimientos de personas y animales.

  • ¿Tú crees que a tu amiga Letizia le ha gustado? ¿Quieres que te acompañe a preguntarle cómo se siente?
  • Podemos tocar a los animales de forma delicada y suave, siempre que su dueño nos dé permiso.

–> Cambiar el enfado por ofrecer ayuda

  • Se te ha caído el vaso de cristal, ¿qué crees que tenemos que hacer?. ¿Te parece si te acompaño a por una escoba y lo recogemos juntos?

–> Aprender a callar y observar sus caídas, sus errores y sus fallos. Simplemente callar y estar para darles un abrazo y preguntarles cómo se sienten.

 

Lo esencial es buscar que las niñas y niños reflexionen, tengan la capacidad de plantearse las cosas, de experimentar y de equivocarse.

Con el «NO» generamos frustración, tanto a ellos como a nosotros mismos.

Os animo a que probéis y me digáis como os va con estas frases. No son milagrosas, cuesta trabajo y constancia, pero prometo que así nos entenderemos todos mucho mejor.

¡Feliz martes!