En el momento en el que nos encontramos es muy fácil señalar con el dedo, acusar y juzgar a las personas por cómo están llevando la «nueva realidad».

Sobre todo, los adolescentes están recibiendo comentarios y juicios por no cuidarse, por no cuidar a los demás. Pero os quiero plantear una pregunta, ¿alguien del gobierno estatal o autonómico se ha molestado en realizar información que se adapte a ellos? ¿alguien ha propuesto darles herramientas para pasar estos momentos?.

Todos hemos podido ver y leer infografías que se han escrito para adultos y para niños pequeños explicando cómo lavar las manos, cómo llevar la mascarilla, las causas y las consecuencias, pero los adolescentes no son adultos y necesitan comprender la situación. Necesitan que adaptemos la información, que como padres y educadores invirtamos tiempo en explicar las consecuencias que pueden tener sus acciones.

Otro punto importante, es que desconfiamos de ellos y se lo transmitimos. Si nosotros le comentamos a nuestra hija o hijo: «seguro que tú vas sin mascarilla como tus amigos», estamos aumentando las posibilidades de que nuestra hija o hijo lo haga. Sin embargo, si cambiamos el discurso y le proponemos: «entiendo que es complicado que todos tus amigos no lleven mascarilla y tú sí, pero es importante que la lleves, estoy segura de que lo conseguirás», «entiendo que es complicado que tus amigos no lleven mascarilla y tú sí, sé que intentarás ser responsable», «entiendo que es complicado que todos tus amigos no lleven mascarilla y tú la lleves, si crees que tienes posibilidades de haberte contagiado no te preocupes, buscaremos una solución juntas». Si nosotros transmitimos confianza, tranquilidad y empatía, es más probable que comprenda y que tenga la actitud más responsable.

Y el último punto, ¡son adolescentes!. Tienen que equivocarse, tienen que aprender de sus errores. Si creemos que ellos no pueden ser capaces de tomar las medidas adecuadas deberemos ser nosotros, podremos decidir si debe ir a ver a sus abuelos o no, por ejemplo.

Es esencial brindarles nuestra confianza, que se sientan seguros frente a un huracán de emociones. Ellos están en un momento complicado, en un momento esencial. No juzguemos, acompañemos en los procesos de la mejor forma que podamos.