¡Hola! ¡feliz viernes!

¿Sirve de algo etiquetar a los niños? Con etiquetar me refiero a encasillar en un rol. ¿Qué opináis vosotras y vosotros?

La respuesta es SÍ, claro que sirve, sirve para producir efectos NEGATIVOS en las niñas y niños.  Invita a la creación prejuicios, dar tratos especiales, justificar, crear crispación e injusticias entre las niñas y niños y nosotros, en definitiva, genera desigualdades.

Si a nosotros como docentes o como familiares nos cuentan lo «bueno», «pesado» o «malo» que es un niño antes de conocerlo, es muy probable que cuando lo conozcamos tengamos esto presente y si él falla o acierta lo valoremos de una forma diferente a la que lo haríamos si no hubiésemos tenido esa información.

Lo ideal sería que, cuando nos cuenten algo de un niño, pidamos que algunos datos no nos los den para así poder ser objetivos. Y cuando nos toque a nosotros brindar información, ser objetivos, informar de forma correcta a la persona que nos pida o necesite esa información.

¿Cómo afecta esto a los niños? ¿De qué forma?

  1. Genera presión innecesaria.
  2. Genera desigualdades.
  3. Responsabilidad impuesta.
  4. Confusión personal. 
  5. Se creen el rol impuesto de «bueno», «gordo», «feo» o «malo» y les sea difícil salir de ahí.
  6. Baja autoestima e inseguridad.

¿Qué podemos hacer para no etiquetar?

  1. Evitar juzgar.
  2. Evitar opinar de forma injusta y subjetiva.
  3. Escuchar a los niños y hacer que se sientan escuchados.
  4. Dar herramientas para saber comunicar sus emociones.
  5. Evitar los comentarios despectivos con otras personas.
  6. Evitar encasillar en roles.
  7. Dialogar, buscar soluciones y preguntarnos el origen de las actitudes que tienen los niños y las niñas.

En ocasiones puede resultar más complicado, pero si un niño escucha durante un largo periodo de tiempo que es gordo o feo, puede que se lo acabe creyendo. Y, ¿quiénes somos nosotros para decidir lo que es o no es?