Hola, ¿Qué tal?

Hoy aprovecho el artículo de Carolina García en El País, para comentar un tema que del que tenía muchas ganas de hablar: la alimentación vegetariana para niños.

«Irresponsables», «está desnutrido», «va a morir si no come proteína», «¿de dónde va a sacar las proteínas y lo hidratos?», «no es justo que sea vegetariano por imposición de los padres»…, etc.

Estos comentarios los he escuchado y leído por internet, y realmente, me asombra que con tanta información que tenemos al alcance podamos soltar y lanzar este tipo de comentarios que pueden hacer tanto daño a una familia. Lo de la imposición me hace mucha gracia, ¿a alguien le dieron a elegir si quería comer pescado o carne de pequeño? a mí no, y nunca les he reprochado nada a mis padres, es lo que creyeron mejor para mí.

Lo que realmente me sienta mal de este tema, es la facilidad para acusar de malos padres o madres por hacer algo que está fuera de lo común. Las madres, padres o tutores buscan lo mejor para su familia. No es justo criminalizar a alguien por tomar la decisión de no alimentar con animales a su hijo. Da igual que coma carne, coma pescado o coma legumbres, es decisión de una familia elegir qué comer, y una persona ajena (que no sea un buen profesional) no es quién para juzgar ni acusar.

El otro punto es la formación, es indispensable contar con un profesional que nos de unas pautas a seguir, que nos explique como conseguir una buena y completa alimentación para nuestra familia. Aquí os indico algunos profesionales que os pueden ayudar:

En este enlace podéis leer las recomendaciones del Comité de Nutrición y Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría, observaréis que con unas buenas pautas los niños pueden seguir una dieta vegetariana sin problema.

https://www.analesdepediatria.org/es-recomendaciones-del-comite-nutricion-lactancia-avance-S1695403319303789?referer=buscador

Para mí no hay mejor ni peor, son decisiones personales que se hacen buscando lo mejor para la familia. Cuando demos nuestra opinión que sea desde el amor, es bueno poder pensar diferente, pero siempre con respeto y cariño.

Abrazos fuertes,

María