Buenos días 🙂

Quería que mi primera entrada fuera especial, por eso he elegido este tema tan bonito.

 

La primera respuesta que me viene es: Amor.

¿Por qué? Sencillamente, para mí educar emocionalmente es enseñar a dar y recibir amor. Lo que viene después de introducir la educación emocional en nuestra vida, es magia.

Algunas claves:

  • Sí respeto mutuo
  • Sí calma
  • Sí afecto
  • Sí empatía
  • Sí simpatía
  • Sí alegría
  • Sí motivación
  • Sí tolerancia

Otra clave muy importante es cambiar la palabra “no”. La palabra «no» crea barreras y muros. Podemos emplear otras más constructivas y motivadoras que den pie al niño a crear e imaginar otras opciones.

 

Seguro que alguien piensa: “¡Sí claro! Cómo se nota que no es madre”. Claro que no lo soy, y espero tardar un tiempo para así poder asimilarlo, anotarlo y memorizarlo. No es algo fácil, por eso hay que ser constantes y conscientes de la ardua tarea que tener un hijo implica.

Para educar emocionalmente, no es necesario dejar de lado las matemáticas, el lenguaje o la química. Es todo lo contrario, necesitamos aprender a compaginarlo, debemos integrar lo emocional en las aulas.

Cuando estamos educando a un niño, tenemos que estar en continua reeducación. Cuando estamos en una discusión debemos plantearnos:

¿Lo conseguiré gritando, insultando, ofendiendo o humillando?

Muchos pensarán “mis padres lo hicieron conmigo y no salió tan mal”. Ahí la reeducación que tenemos que realizar en nosotros mismos, y ser críticos con nuestros pensamientos “obviamente mis padres no lo hicieron mal, pero quizá con comprensión ,calma y cariño puede surgir algo mejor”. Buscar el crecimiento, la mejora.

Plantear diferentes perspectivas con objetividad, con calma, desde el respeto y sin juzgar, dan pie a que un niño muestre lo que es, un niño que está creciendo y que poco a poco va formando su personalidad, su carácter. Intentemos que un niño aprenda a reflexionar sobre sus acciones, no a huir de las consecuencias de éstas por miedo a compartirlo en casa, en la escuela.

Muchos padres comentan que sus niños no les cuentan nada, lloran por todo e incluso que son incapaces de entenderles. Y en la mayor parte de ocasiones ni nos paramos a preguntarle qué le pasa, cómo le ha ido en el colegio, si ha leído en clase o a jugado con su compañero de mesa. Cada uno tenemos nuestros problemas y aunque no seamos conscientes para él puede ser algo enorme haber perdido en el recreo el almuerzo, no infravaloremos ni menospreciemos, ellos necesitan sentirse importantes.

Nos necesitan.

 

Escuchar y Empatizar.

 

Para finalizar os dejo varios enlaces de Mar Romera, maestra y psicopedagoga, especialista en inteligencia emocional.

 

Un abrazo,

María

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